viernes, 6 de enero de 2012

El mayor privilegio: no gozar de privilegio alguno

San Francisco recorría campos y pueblos invitando a la gente a amar más a Jesucristo, y repetía siempre: 'El Amor no es amado". La gente le escuchaba con especial cariño y se admiraba de lo mucho que sus palabras influían en los corazones para entusiasmarlos por Cristo y su Verdad. Sus palabras eran reflejo de su vida en imitación a Jesús. Recorría campos y pueblos invitando a la gente a amar más a Jesucristo, y repetía siempre: 'El Amor no es amado".



La vida consagrada es un llamado a seguir mas de cerca a Jesús e imitar su vida, llevándolo a los demás a través del testimonio de vida.
A imitación de nuestro Padre Seráfico San Francisco
Hacerlo conocido y amado
¿Por qué  el nombre Toca de Asís?
Este nombre se lo dió naturalmente por las primeras experiencias vividas por el seminarista Roberto y sus primeros compañeros que, en la pastoral de la calle visitaban algunos pobres en el subsuelo de una casa abandonada en Campinas, e inspirado en San Francisco de Asís,
  se originó la expresión “Toca de Asís”.

 “Toca” (en portugués  que en español es cueva) es el corazón de cada miembro, donde los pobres hermanos de la calle  podrán  encontrar a Dios siendo  acogidos y amados; también es un lugar de vivencia fraterna, de oración y servicio  al Sumo Bien.


Porque todos somos hijos de Dios, compartimos la alegría de ser hermanos y a una sola voz bendecimos al Señor, dueño de todo

"Señor, hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo la unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo
esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría....
 



....Oh Señor, que no busque tanto ser consolado como consolar, ser comprendido, omo en comprender, ser amado, como amar;
porque dando se recibe, perdonando se es peronado y muriendo a si mismo,se resucita a la vida eterna" .



«¡Tiemble el hombre , que se estremezca el mundo entero, y que el Cielo exulte, cuando sobre el Altar, en las manos del Sacerdote, está Cristo, el Hijo del Dios Vivo! ¡Oh admirable celsitud y asombrosa condescendencia! ¡Oh humildad sublime! ¡Oh sublimidad humilde, pues el Señor del Universo, Dios e Hijo de Dios, de tal manera se humilla, que por nuestra salvación se esconde bajo una pequeña forma de pan! Ved, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante él vuestros corazones (Sal 61,9); humillaos también vosotros para que seáis ensalzados por Él» (San Francisco, CtaO 26-28).


 


..para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.¨ (Flp2,10-11).












La fraternidad  nació  para suscitar  en medio de la  humanidad, corazones ardientes de amor por el Santísimo Sacramento, para que llenos del Espíritu Santo y en comunión con la  Santa Iglesia  sean  para los pobres, señal de alegría, esperanza, paz y  la presencia del Señor resucitado.






Si quieres ser perfecto, anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; después ven y sígueme" (Mt 19, 21)









“El nombre de María es júbilo en el corazón, miel en la boca y melodía en los oídos”.- San Antonio de Padua.



Virgen María, Reina y Madre nuestra camina junto a nosotros y llévanos a Jesús,    pues.....
"En Su voluntad está nuestra paz"


¡Jesús Sacramentado, nuestro Dios amado.... el secreto de nuestra alegría!






Tlf. 5932-2288637

martes, 7 de junio de 2011

¿Qué implica la vocación religiosa?

La vida religiosa es un don de Dios; si Él te llama, significa que tu existencia está centrada en Jesús, quien vivió un amor de exclusividad al Padre y universal con los hombres de todos los tiempos. Implica, asimismo, ir a contracorriente en este mundo que invita al placer por el placer, a vivir centrado en uno mismo. 



El llamado del Señor conlleva, además, el tener como única riqueza a Cristo y renunciar a la vida propia por el Reino, perderla al sonreír por dar amor y recibirlo gratuitamente. Es también alejarse del consumismo al que incita la sociedad, rechazarlo.
Seguir la vocación significa adoptar el proyecto del Padre como tu propio proyecto de vida; acoger su verdad, ser libre y hacer la voluntad de Dios en ti y en tus hermanos. Supone ir en contra del afán de este mundo por buscar y alcanzar el poder, por hacer lo que a uno se le antoja y llevar una existencia sin sentido. 

Esta elección de vida supone que estás llamado a vivir en comunidad de hermanos, construyendo con ellos una fraternidad centrada únicamente en Jesús. Es resistir a los antivalores del individualismo y aislamiento que preconiza la sociedad actual.
La vocación religiosa significa el llamado a asumir un compromiso con el carisma de una congregación. “Con la profesión de unos votos que hacen presentes los rasgos característicos de Jesús —casto, pobre y obediente— y, a través de ellos, la mirada de los fieles es atraída hacia el misterio del Reino de Dios, que ya actúa en la historia, pero que espera su plena realización en la vida eterna” (Vita consecrata).




Si estás plenamente consciente de lo anterior, tienes que preguntarte cuál es tu lugar dentro de la inmensa variedad de órdenes y congregaciones. Pues debes saber que la respuesta es donde el Señor haga vibrar tu corazón hasta lo más profundo, donde tus sueños sean iguales a los de ellos. Pero recuerda: no hay certezas, se vive de fe.







                                Si Dios te llama a ser religioso o religiosa, ¿querrás responder?


Tomado de: www.clarisassantafaz.com/Vocacion%20religiosa.htm